Turnaros las noches: cómo repartir los despertares con tu pareja

Formas prácticas y amables de repartir los despertares nocturnos con tu pareja — turnos, dividir por tareas, proteger un bloque de sueño seguido para cada uno y compartir la carga mental sin llevar la cuenta.

Hay noches que no son tanto un problema de sueño como un problema de equipo. El bebé se va a despertar — esa parte no la controlas del todo. Lo que sí podéis moldear es cómo lo lleváis los dos, para que uno no acabe en las últimas mientras el otro duerme del tirón o, peor, para que no os despertéis los dos con cada ruidito y no descanse ninguno. Esto va menos de ciencia del sueño y más de ser un buen equipo a las 3 de la mañana.

(Si todavía estás intentando entender por qué pasan los despertares, también merece la pena verlo — echa un vistazo a por qué tu bebé se despierta por la noche.)

Dividir la noche en turnos

Lo más sencillo suele ser lo mejor: dividir la noche en turnos con una hora de relevo clara. Uno está de guardia desde que se acuesta el bebé hasta, por ejemplo, las 2 de la mañana; el otro coge de las 2 hasta que amanece. Quien libra libra de verdad — no a medias, no vigilando. Los turnos fijos ganan al «el que se despierte primero» porque dejan que cada uno cuente con un bloque de sueño en vez de que los dos os despertéis con cada quejido.

O repartir por tareas

Los turnos no encajan en todas las casas. Otra opción es repartir por tareas: uno se encarga de las tomas y el otro de dormirlo, de los cambios de pañal, de pasearlo por la habitación. Funciona especialmente bien en las primeras semanas, cuando los despertares son frecuentes y cortos. Además reconoce la realidad de la alimentación — si uno de los dos da el pecho, el otro puede encargarse igualmente de todo lo que rodea la toma, para que la carga se comparta aunque la toma en sí no se pueda repartir.

Proteger un bloque seguido para cada uno

Lo repartáis como lo repartáis, procurad dar a cada uno un tramo de sueño sin cortes con el que pueda contar. Unas pocas horas de sueño seguido hacen muchísimo más por un cerebro cansado que esas mismas horas troceadas. Puede que eso signifique que quien libra duerma en otra habitación con tapones y el móvil en silencio — no es un gran gesto romántico, pero es una de las cosas más amables que podéis haceros ahora mismo. Descanso de verdad, no un descanso a medias por educación.

Compartir la carga mental — y anotarlo

La parte agotadora muchas veces no es levantarse; es la carga mental de tenerlo todo en la cabeza. ¿Cuándo fue la última toma? ¿Ya le habían cambiado? Un registro compartido y rápido lo arregla. Deja una nota en la mesilla o apúntalo en algún sitio que veáis los dos, para que quien releva se ponga al día de un vistazo en vez de despertar al otro para preguntar.

Aquí es donde un sistema compartido se gana el sueldo de verdad: con Nana, cualquiera de los dos puede registrar una toma o un cambio con un toque, y los dos móviles ven lo mismo — así quien entra de turno ya sabe cómo ha ido la noche.

Ser amables el uno con el otro

La falta de sueño saca de cada uno una versión un poco peor de sí mismo, y es fácil empezar a llevar la cuenta de quién hizo más. Intenta no hacerlo. Habrá noches que caigan desiguales por mucho que lo planeéis — el bebé tiene otros planes. Cambiad el turno cuando uno esté hecho polvo, dad las gracias por los aburridos cambios de las 4 de la mañana y acordaos de que estáis en el mismo equipo. El objetivo no es una cuenta perfectamente justa; son dos personas que llegan al final de la noche todavía cayéndose bien.

Cada familia es distinta y lo que le funciona a una pareja puede no encajar con la tuya. Quédate con lo que te sirva, deja el resto y, si la falta de sueño está afectando a tu salud o a tu relación, siempre merece la pena hablarlo con tu médico.

Respuestas rápidas

¿Cuál es la mejor forma de repartir los despertares con la pareja?

No hay una única mejor forma — las dos que más suelen funcionar son dividir la noche en turnos (uno de guardia desde que se acuesta el bebé hasta, por ejemplo, las 2 de la mañana, y el otro hasta que amanece) o repartir por tareas (uno hace las tomas y el otro se encarga de dormirlo y de los cambios). Elegid la que os proteja un bloque de sueño seguido a cada uno.

¿Cómo repartimos la noche si estoy dando el pecho?

Dar el pecho no tiene por qué significar hacerlo todo sola. Tu pareja puede encargarse de los cambios de pañal, de sacar el aire, de volver a dormir al bebé y de acercártelo, para que tú solo te despiertes para la toma en sí. Algunas parejas usan un biberón de leche extraída o de fórmula en un despertar para que quien amamanta tenga un tramo más largo.

¿Para qué molestarse en registrar lo que pasó de noche?

Un registro compartido hace que quien releva no vaya a ciegas. Puede ver la última toma, el último cambio y cómo ha ido la noche, así nadie despierta al otro solo para preguntar. Además reparte la carga mental, que es la parte que va desgastando a las parejas en silencio.